El roce de tu boca no cesa aquí en mi piel,
es una fuerza loca que al gusto es como miel.
Manos incansables por este espacio breve,
de forma matemática al sexo es que promueve.

Mirada que me habla tratando de buscar,
que yo le de permiso para otro paso dar.
Cuerpo que responde con movimientos claros,
le da la bienvenida a esos ojos raros.

Alta la excitación, buscando comenzar
y a este par de hambrientos queriendo ya saciar.
Nutriendo cada parte con jugos exquisitos
y no existe la fruta que iguale estos gustitos.

Sabores que se enredan con tanta calentura,
difícil de apagarla veamos cuánto dura.
Quejidos musicales, instinto de animal,
se agudan los sentidos y va triunfando el mal.

Lluvia de sudor
es la carne brillosa
de tanto colapsar,
el cansancio se posa.

© HRR 2007